La Misericordia de Dios





Saludos en Cristo Jesús queridos amigos y hermanos, en esta oportunidad que Dios nos concede el poder reunirnos en este su blog de disfrute constante, queremos, con la ayuda del Señor, hablar sobre un tema muy relevante para la vida cristiana, este tema es la misericordia de Dios.

Leemos en Romanos 9:16 lo siguiente: “Así que no depende del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia”.

En los procesos electivos de Dios efectuados en la eternidad pasada es Su misericordia la fuente principal de los mismos. No los esfuerzos humanos atestados de incapacidad.

Muchos eruditos confunden la gracia de Dios con Su misericordia, sin embargo, ambas son distintas la una de la otra.

La gracia de Dios es el disfrute del Dios Triuno. Quizás muchos no estén de acuerdo con este concepto de la gracia de Dios, sin embargo, el mismo es completamente bíblico. Para la mayoría de eruditos y cristianos en general, la gracia de Dios es simplemente el favor inmerecido de Dios; esto es correcto hasta cierto punto, pero ¿cuál es ese favor inmerecido que Dios nos ha otorgado? La respuesta a esta interrogante se halla en Gálatas 5:4 que nos dice:

De Cristo os habéis separado, vosotros que procuráis ser justificados por la ley; de la gracia habéis caído”.

Este versículo en particular nos muestra implícitamente que la gracia de Dios es más que el simple favor inmerecido, la gracia de Dios es el disfrute de Cristo. Por ende, si disfrutamos a Cristo es disfrutar al Dios Triuno completo, ya que El es la corporificación del Dios Triuno (Col. 2:16).

La palabra griega κατηργηθητε que se traduce “separado” en Gá. 5:4 tiene como trasfondo a una rama que es desgajada de un árbol, según lo comenta el erudito en griego y hebreo bíblico, W. E. Vine. Una rama de un árbol no hace absolutamente nada para sí misma, simplemente permanece enganchada al árbol con el fin de disfrutar de la rica savia que mana del mismo. Creo que con esto, queda claro que la gracia realmente es el favor inmerecido que Dios nos concede, el cual es, disfrutarle a El por medio del disfrute del Hijo. Tener tal disfrute es permanecer en Su gracia.

Habiendo dejando en claro que es la gracia, ahora si podemos definir que es la misericordia. La misericordia de Dios es como un brazo más largo que el brazo de la gracia, el cual nos toma y nos lleva a Dios para poder disfrutar de Su gracia.

Hebreos 4:16 nos muestra esta definición, pues nos dice: “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para recibir misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro”.

La misericordia y la gracia de Dios son la expresión de Su amor. Cuando estamos en una condición miserable, primero la misericordia de Dios llega hasta nosotros y nos lleva a una situación en la cual El puede favorecernos con Su gracia.

Lucas 15: 20-24 nos dice: “Y levantándose, fue a su padre. Y cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y sintió compasión por él, y corrió, se echó sobre su cuello y lo besó. Y el hijo le dijo: ‘Padre, he pecado contra el cielo y ante ti; ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo’. Pero el padre dijo a sus siervos: ‘Pronto; traed la mejor ropa y vestidlo, y poned un anillo en su mano y sandalias en los pies; y traed el becerro engordado, matadlo, y comamos y regocijémonos; porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado’. Y comenzaron a regocijarse”.

Esta porción en Lucas nos muestra que cuando el padre vio regresar al hijo pródigo, tuvo compasión de él. Esa compasión fue la misericordia de Dios, la cual expresó el amor del padre. Pero luego, el padre lo vistió con la mejor túnica y lo alimentó con el becerro engordado. Eso fue la gracia de Dios, la cual también manifestó el amor del padre. La misericordia de Dios va más allá y llena el espacio que existe entre nosotros y la gracia de Dios. ¡Aleluya cuan maravilloso es esto!

1 de Timoteo 1:13-14 nos dice: “Aun habiendo sido yo antes blasfemo, perseguidor y agresor. Sin embargo, se me mostró misericordia porque lo hice por ignorancia en mi incredulidad. Pero la gracia de nuestro Señor fue más que abundante, con la fe y el amor que se hallan en Cristo Jesús”.

En este pasaje Pablo nos dice que él fue llevado a Dios por Su misericordia, luego de esa gracia, en el versículo 14 se nos dice que la gracia viene.

Algunos amados santos creen que la misericordia de Dios es solo para la elección, solamente para aquellos que todavía no han sido regenerados aun, pero que dentro del plan de Dios han sido predestinados desde antes de la fundación del mundo para ser parte de Su pueblo. Sin embargo, en base a la experiencia, puedo testificar que la misericordia de Dios es también para nosotros los creyentes. En mi vida he logrado ver, mediante Su iluminación, que sin Su misericordia no podría vivir para El. Cuando nos olvidamos de que vivimos la vida cristiana por Su misericordia, estamos queriendo, estamos corriendo, es decir, estamos luchando nosotros mismos para hacer Su voluntad. Esto fue lo que le aconteció en la vida de Jacob. Jacob nació predestinado para ser el elegido de Dios mediante Su misericordia (Ro. 9:10-13), sin embargo, el luchaba por sí mismo para encajar dentro de los planes de Dios. Por ello, en el libro de Génesis, lo encontramos robando la primogenitura a su hermano (Gn. 25:27-34) y quitándole su bendición (Gn. 27:1-40). El luchaba en contra de Dios, queriendo imponer su propia voluntad. Esta lucha interior de Jacob fue claramente manifestada en la disputa que Jacob sostuvo contra el ángel de Jehová en Peniel (Gn. 32:24-32). Cuando el ángel le desgarro su muslo, por la misericordia de Dios, Jacob logro comprender que no es con espada ni con ejercito sino mediante El, mediante Su gracia. La misericordia de Dios se ocupo de llevar a Jacob a depender de Dios, es decir, a depender solamente de Su gracia. Por ello era que a partir del momento en que Dios toco su ser natural, Jacob comenzó a apoyarse sobre un bastón, dicho bastón simbolizaba a Dios como el único apoyo que Jacob tenia para vivir.

Amados hermanos y amigos quiera Dios, que mediante este post podamos darnos cuenta de la tremenda importancia que la misericordia de Dios tiene para la vida del cristiano. Hermanos no vivo por mi capacidad, vivo por Su misericordia. Es ella quien me sostiene para no pecar, y si llegamos a pecar, es ella también quien se encarga de recogernos del suelo, y llevarnos a Su trono para disfrutar de Su gracia. ¡Aleluya!

Pablo entendió de esta manera la misericordia y la gracia de Dios, por eso nos dice: “Por tanto, puesto que tenemos este ministerio, según hemos recibido misericordia, no desfallecemos” (2 Co. 4:1) y también nos dice: “Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia para conmigo no resultó vana; antes bien he trabajado mucho más que todos ellos, aunque no yo, sino la gracia de Dios en mí” (1 Co. 15:10). Pablo comprendía la gracia y la misericordia de Dios no de manera intelectual sino mediante un conocimiento cabal, es decir, en base a la experiencia.

Oración: “Oh Señor Jesús, toca cada corazón, ilumina a cada hermano y amigo que hoy le este post, muéstrale que caminamos por Tu misericordia a fin de disfrutar de Tu gracia. Señor vivimos por Ti y para Ti; no queremos en ningún momento imponer nuestra voluntad, deseamos que Tu señorees en nuestro interior, que Tu te entronices en nuestro espíritu para depender enteramente solo de Ti” ¡Amén Señor Jesús!



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