Eventos del Porvenir (Parte 2)

Bendiciones hermanos y amigos dejo con ustedes la continuación de nuestros estudios personales de los eventos del porvenir.

El arrebatamiento de los santos

El arrebatamiento o rapto de los creyentes ha sido un punto que ha confundido muchos a los grandes maestros bíblicos a lo largo de los años. Existen básicamente tres posturas, la primera que originalmente fue postulada y defendida por John Nelson Darby, la cual establece que el arrebatamiento de los santos ocurrirá antes de la gran tribulación (pretribulacionista); la segunda fue postulada por Benjamín Newton, y establece que el arrebatamiento de los santos ocurrirá al final de la gran tribulación (postribulacionista). Tanto Darby como Newton eran miembros de los Hermanos de Plymouth, sin embargo, cuando estos santos vieron estas diferencias en torno al arrebatamiento de los santos, dividieron a los Hermanos de Plymouth en dos grupos, los que creían en el arrebatamiento pretribulacionista y los que creían en el arrebatamiento postribulacionista. Sin embargo, fueron los hermanos que habían visto la verdad sobre el reino: David Panton, Robert Govett, George H. Pember, Hudson Tylor y Watchman Nee, quienes al estudiar los escritos de los Hermanos, se percataron que tanto Darby como Newton tenían razón en sus posturas, que tanto las referencias bíblicas que demostraban una arrebatamiento pretribulacionista, como las referencias bíblicas que demandaban un arrebatamiento postribulacionista estaban en lo correcto. Así que esto santos, al percatarse de esto, unificaron el concepto del reino que el Señor les había revelado, y ha sombrosamente, los puntos del reino, y lo concerniente al arrebatamiento tanto pretribulacionista como postribulacionista armonizaba plenamente en tal concepción, fue así como surgió el tercer postulado sobre el arrebatamiento de los santos, el cual se conoce con el nombre de arrebatamiento parcial. Este postulado sobre el arrebatamiento de los santos es hasta la fecha el postulado que mas armoniza con todos los puntos de la verdad bíblica, a lo largo de mis casi 14 años de cristianismo, he estudiado los puntos que el pretribulacionismo dispensacionalista establece, e indudablemente no encuentro nada que reprocharle, de igual forma en su momento, analice el postribulacionismo, e indiscutiblemente que su base bíblica también es irrefutable, cuando llegue al Recobro del Señor, hace tres años, leí y los santos me hablaron respecto al arrebatamiento parcial, al principio me pareció un poco raro y extraño pero a mediada fui estudiando la palabra más detenidamente y adaptándome a la revelación del reino, indiscutiblemente que tuve que ceder, y decir humildemente que el arrebatamiento parcial establece la verdad concerniente al arrebatamiento. Lógicamente esa es mi experiencia personal, cada quien es libre de creer y defender lo que hasta ese momento consideré correcto, y en lo personal yo respeto eso, pues creo firmemente en la obra iluminadora de Espíritu. Si Dios no ilumina a alguien cuanto más nosotros, seres humanos imperfectos y limitados por el tiempo y al espacio.

Pero continuando con el tema, podemos decir, basados en el postulado del arrebatamiento parcial, que el arrebatamiento tiene prácticamente dos grandes aspectos, que se basan en el tipo de las primicias (Lv. 23:10-11, 15-16; Ex. 23:19) y de la cosecha (Ex. 22:29; 23:10, 16; 34:22; Lv. 19:9, 25; 23:10; 25:3, 5, 21, 22; 26:4) del Antiguo Testamento. Según la ley de Moisés, los hijos de Israel debían llevar una ofrenda a Dios de los primeros frutos que maduraban en el campo, y luego, cuando todo el cultivo ya había madurado por completo, se segaba el cultivo y se celebraba la fiesta de la cosecha o de la siega (Ex. 23:16; 34:22), la cual también es pentecostés (Hch. 2:1), ya que se celebraba cincuenta días después de la fiesta de las primicias o de las primeras gavillas. Desde el punto de vista de Pablo, la iglesia es la labranza de Dios (1 Co. 3:9), el campo en el cual El cultiva. Así que desde este punto de vista, se puede considerar a los santos vencedores como las primicias para Dios, y a la mayoría de los santos como la cosecha o la siega del pueblo de Dios. Los vencedores son las primicias, porque ellos maduraron más rápido que los demás santos, debido a que le permitieron al Señor, el Sol de justicia (Mal. 4:2), que a través de las pruebas fueran perfeccionados al ser librados de todo tipo de muerte, la cual en la Biblia es representada por el agua (Gn. 7:17-24; Ex. 14:21-30; Jn. 3:5; Ro. 6:3). Antes de proseguir, solamente deseo recordarles que el arrebatamiento, no es otra cosa, como ya lo mencionamos anteriormente, que la venida invisible del Señor, en la cual El viene como ladrón por los tesoros, que son Su pueblo. A continuación retomaremos cada uno de los dos aspectos del arrebatamiento para una mejor comprensión.

El arrebatamiento de las primicias.

(Se desarrolla antes del inicio de la gran tribulación, en el primer paso de la parusía del Señor, cuando El está en los cielos)

Dentro del arrebatamiento de los santos vencedores o primicias se pueden clasificar tres tipos de arrebatamiento.

(1) El arrebatamiento de los mártires, los cuales son los santos vencedores de generaciones previas que murieron y que serán resucitados para ser arrebatados al trono de Dios (Ap. 12:5, 11; Fil. 3:10-11). Estos santos están representados por el hijo varón de Ap. 12, recordemos que el libro de Apocalipsis en un libro de símbolos, según el mismo nos lo hace saber (Ap. 1:1), por ello, el hijo varón no puede ser Cristo que desciende de Israel, porque si interpretamos de esta manera dicho pasaje estamos tomando al libro de Apocalipsis como una revelación literal; además también debemos recordar que el libro de Apocalipsis es profético, es decir, que es un libro que habla de eventos futuros, no pasados (Ap. 22:10), por dicha razón, el hijo varón tampoco es Cristo que nace de María, pues al interpretar de esta manera dicho pasaje lo volvemos un acontecimiento histórico, no futuro. La única explicación según Ap. 12:5 cotejado con Ap. 2:27, es que el hijo varón (en la Biblia los varones eran considerados como la parte fuerte, en este pasaje, el hijo varón representa a la parte fuerte de la mujer) es un grupo de creyentes que ha logrado vencer al presente siglo maligno (Gá. 1:4), y que son el fruto de la totalidad del pueblo de Dios en la tierra desde Abraham hasta el final de esta dispensación (la cual está representada por la mujer vestida de sol, con la corona de estrellas y la luna bajos sus pies; el sol representa a los santos de la dispensación de la gracia, la luna representa a los santos de la dispensación de la ley, y las estrellas representan a los patriarcas). En ellos Cristo sea forjado de tal manera que ellos son Su expresión corporativa en la tierra, ya que son uno con Él (1 Co. 6:17), regirán a la naciones en unidad con El (Ap. 19:15). Este primer tipo de vencedores son mártires, tal como se puede extraer de lo dicho en Ap. 12:11. Cuando este hijo varón sea arrebatado a los cielos, se le cerrara definitivamente el acceso a Satanás al cielo, y se le confinara a la tierra (cf. Job 1:6-12 con Ap. 12:10-12), por tanto, es desde ese momento que la gran tribulación, los últimos tres años y medios de la eran presente, dará inicio.

(2) El arrebatamiento de los santos vencedores (vivos) de esta era que maduren primero, estos son arrebatados al monte de Sión celestial (Ap. 14:1-5). La característica principal de estos primeros vencedores es que son vírgenes (Ap. 14:4). Esta virginidad sea de entender a la luz de Mt. 19:11-12 y 1 Co. 7:7, 37. Estos vencedores son santos que se encuentran en la era presente completamente dedicados al Señor, y no están preocupados en las cosas de la carne como Pablo lo plantea en 1 Co. 7:26-28.

(3) El arrebatamiento del resto de los santos vencedores (vivos) de esta era, ellos serán arrebatados a la presencia de Cristo (Ap. 3:10; Lc. 21:36; Mt. 24:39-42). Este tipo de creyentes vencedores son los que aunque han estado involucrados en los aspectos de la vida cotidiana no obstante han sabido permanecer en el Señor guardado Su palabra (Ap. 3:10), velado con ruegos en todo tiempo (Lc. 21:36) y por ello, han sido tomados de entre la mayoría de los demás santos (Mt. 24:39-42).

El arrebatamiento de la cosecha.

(Se desarrolla casi al final de la gran tribulación en el en segundo paso de la parusía del Señor, cuando El está en las nubes)

Dentro de este aspecto del arrebatamiento, solamente se contempla dos tipos de arrebatamiento. El arrebatamiento de los santos vivos y el arrebatamiento de los santos que han muero.

(1) El arrebatamiento de la mayoría de creyentes que murieron sin lograr madurar, serán resucitados y arrebatados (Ap. 20:4, 6; 15:2). En esta sección se incluyen los mártires de la gran tribulación.

(2) El arrebatamiento de la mayoría de creyentes vivos que a travesaron la gran tribulación debido a que no lograron madurar cuando la misma no había iniciado, ellos serán arrebatados para encontrarse con el Señor en los aires (1 Ts. 4:15-17; 1 Co. 15:51-52; Mt. 25:1-12; Ap. 14:14-16; Mt. 13:30, 39). En este momento culminante de la historia, la mayoría de la cosecha ha madurado ya, debido a los suplicios de la gran tribulación, y por tanto puede ser segada. Sin embargo, como en todo cultivo ocurre, aun cuando la toda la cosecha a sido segada en su totalidad, aun quedan granos que necesitan ser secados en el sol para poder ser introducidos en la cosecha, estos son los santos que abravecerán la disciplina dispensacional.

Dentro del segundo paso o fase de la parusía del Señor también se lleva a cabo el arrebatamiento de los dos olivos (Ap. 11:11-12), por lo cual, es bueno retomar dicho arrebatamiento es este punto. Los dos olivos son la respuesta y el consuelo del Señor para con los santos que se quedaron en la gran tribulación. Los santos vencedores eran las estrellas que estaban en la diestra del Señor en Ap. 1:16, 20 antes que la gran tribulación fuera iniciada, ellos eran los que motivaban suministrado vida a los demás santos, sin embargo, cuando estos fueron arrebatados antes del inicio de la gran tribulación, ya no había nadie más que suministrara vida a los creyentes, es así que el Señor decidió enviar a los dos olivos para desarrollar dicha tarea durante el tiempo de la gran tribulación.

El Tribunal de Cristo

Luego del arrebatamiento de los santos, tanto los santos vencedores como los creyentes derrotados que tuvieron que atravesar la gran tribulación, el Señor desarrolla en los aires Su tribunal (Ro. 14:10; Mt. 25:19; 1 Co. 3:11-13; 4:5; 2 Co. 5:10). En dicho tribunal las obras de los creyentes serán juzgadas, no sus pecados, los cuales ya fueron borrados por el Señor. Los creyentes vencedores recibirán galardón, mientras que los creyentes derrotados, no recibirán galardón alguno, sino que deberán a travesar por un castigo dispensacional, los mismo serán salvos, por cuanto la salvación no se pierde, pero serán salvos así como por fuego. Los galardones que el Señor ofrece a los creyentes vencedores son:

(1) La Corona de vida (Jac. 1:2; Ap. 2: 10).

(2) La corona de justicia (2 Ti. 4:8).

(3) La Corona de gloria (1 P. 5:4).

Las bodas del Cordero

Luego de celebrar el Tribunal de Cristo se desarrollan en los aires las bodas del Cordero (Ap. 19:7-9; Mt. 22:2-14; 25:10), a las mismas solamente están invitados los creyentes vencedores.

La venida visible del Señor.

(La última etapa de Su parusía)

Luego de las dos primeras etapas de la parusía del Señor, que constituyen Su venida invisible, y donde se desarrollaron los acontecimientos como: el arrebatamiento de los santos, el Tribunal de Cristo y las bodas de Cordero. El Señor desciende de los aires a la tierra a fin de completar Su parusía (Mt. 24:27, 30). Durante esta última etapa de Su parusía se desarrollan los siguientes acontecimientos:

(1) Cristo destruye al anticristo y a su ejército en la batalla de Armagedón (Ap. 19:11-21; 17:14; 16:12-16; Zac. 14:2-5, 12-13; Is. 63:1-6; Ap. 14:17-20).

(2) Cristo destruye la Babilonia material (Ap. 18:1-19:3).

(3) Cristo salva, reúne y restaura a los hijos de Israel (Zac. 12:2-14; Ro. 11:26; Mt. 24:31; Hch. 1:6).

(4) Cristo ata a Satanás y lo arroja en el abismo por mil años (Ap. 20:1-3).

(5) Cristo juzga a las naciones que queden luego de la gran tribulación (Mt. 25:31-46; Hch. 17:31).

(6) Cristo establece el reino milenial y restaura todas las cosas (Ap. 20:4-6; Hch. 3:21; Mt. 19:28).

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