Sólo Una Vida — William MacDonald.


Un niño se detuvo ante el mostrador de una pastelería, con una moneda en la mano. Miraba arriba y abajo, revisando todo el contenido del mostrador. La mujer detrás del mostrador observaba con una sonrisa, pero el niño no la vio. Él sólo miraba dos cosas: los pasteles, y la moneda en su mano. Al final la mujer le dijo: "¿Qué quieres, cariño?" "Me lo estoy pensando", replicó el niño. Sonriente, la mujer siguió: "Ya te veo, llevas un buen rato, y casi ya te lo sabes de memoria. ¿Qué te pongo"?



Todo serio, el niño respondió: "Me lo voy a pensar bien, ¿sabe por qué?" "Pues, no, dime porqué". "Porque sólo tengo una moneda, y no la puedo gastar dos veces". Lo que dijo aquel niño es verdad para todo ser humano en cuanto a su vida. Sólo tenemos una vida, y no la podemos gastar dos veces. El señor MacDonald nos exhorta a no echar a perder nuestra vida, sino que la usemos para la gloria de Dios, porque solamente así tendrá verdadero sentido.

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