Quiénes somos


¿QUIÉNES SOMOS?

Disfrutando la palabra es un blog que tiene como finalidad que su autor pueda hablar por el Señor (es decir, profetizar) a muchos santos dentro de la Cristiandad. Nuestro único interés es proclamar la verdad a todas las personas brindando los mejores recursos existentes tanto literarios, como visuales y audibles.

¿QUÉ CREEMOS?

La fe que abrigamos conlleva el contenido pleno de los credos apostólicos, es así que creemos que:

I. Bibliología.

Creemos que la Biblia es indiscutiblemente la Palabra eterna de Dios y la única norma de fe que Él ha establecido para el creyente; siendo la inspiración de la misma: plenaria, inerrable e infalible.

II. Teología Propia.

Creemos que Dios es esencialmente uno; pero económicamente tres. Cada hipóstasis de la Trinidad es eterna, divina y diferenciable económicamente hablando, pero indivisible e inconfundible en Su esencia. Nuestro postulado es el siguiente:

1.    Dios es uno solo – Is. 45:5; 1 Co. 8:4.
2.   La Deidad es plural – Gn. 1:1, 26; 11:7; Is. 6:8; Jn. 17:22.
3.   Dios es triuno – Mt. 28:19; 2 Co. 13:14.
4.   Los Tres son Dios:
a.    El Padre es Dios – Ef. 4:6.
b.   El Hijo es Dios – Ro. 9:5; He. 1:8.
c.    El Espíritu es Dios – Hch. 5:3-4.
5.    Los Tres son eternos:
a.    El Padre es eterno – Is. 9:6.
b.   El Hijo es eterno – He. 7:3.
c.    El Espíritu es eterno – He. 9:14.
6.   Los Tres coexisten – Jn. 14:16-17; Ef. 3:14-17.
7.    Los Tres moran uno en el otro – Jn. 14:10-11; Jn. 15:26; Jn. 14:26.

III. Cristología.

Creemos que en el Hijo yace la mezcla de la divinidad con la humanidad, la llamada unión hipostática o perícoresis cristológica. Entendiendo la palabra “mezcla” no como los herejes antes del concilio de Calcedonia (451 d.C.) la consideraban; es decir, como una unión de dos sustancias que daba origen a una tercera; sino que la entendemos como Webster lo define en su Diccionario en inglés; es decir, como: “reunir o combinar de tal modo que los componentes pueden distinguirse entre sí en tal combinación”. Así pues, la divinidad se mezcla con la humanidad, pero la divinidad y la humanidad permanecen distinguibles al estar combinadas. No se produce una tercera naturaleza. Utilizamos la palabra “mezcla” con fines de enseñanza práctica, al igual que creyentes como: Martín Lutero y Andrew Murray lo hicieron, para hacer más asequible la enseñanza de las verdades divinas a sus lectores, dada las limitantes del lenguaje humano; pero sin apartarse nunca de las verdades vertidas en el credo de Calcedonia.

Creemos que Cristo es la corporificación del Dios Triuno (Col. 2:9); es decir, que cuando Él tomo cuerpo toda la Deidad: Padre, Hijo y Espíritu; todos ellos participaron de dicha encarnación, debido a la indivisibilidad de la esencia de la Trinidad; lógicamente esto no quiere decir que el Padre y el Espíritu llegaron a poseer un cuerpo físico como el del Hijo, sino que ellos únicamente participaron de la naturaleza humana.

Creemos que la encarnación, el vivir humano, la muerte, la resurrección y la ascensión del Hijo sentaron las bases de nuestra plena salvación.

Creemos que cuando Cristo resucitó de entre los muertos, Él impartió todos Sus logros en el Espíritu (Jn. 7:38-39). Aunque ellos dos son diferenciables desde el punto de vista económico de la Trinidad; no obstante, ellos son iguales en el aspecto esencial de la misma, y en cuanto a la experiencia que los creyentes tienen de Cristo. Por ello, el Nuevo Testamento enfatiza que el Hijo es el Espíritu (1 Co. 15:45; 2 Co. 3:16-17). Por consiguiente, todos los logros del Hijo son aplicados en el creyente mediante la obra santificadora (Ro. 15:16), transformadora (2 Co. 3:18) y conformadora del Espíritu (Ro. 8:29; 2 Co. 3:18; 1 Co. 15:49; Fil. 3:21; 1 Jn. 3:2).

IV. Pneumátología.

Creemos que el Espíritu es divino, eterno y es una persona, que siente, razona y actúa. El es la consumación del Dios Triuno procesado en su aspecto económico; mas no en el esencial, pues en esencia Dios es inmutable (Stg. 1:17). El Dios Triuno es hecho real para nosotros mediante la obra del Espíritu que nos convence de pecado, de justicia y de juicio (Jn. 16:8), que nos dio vida (Jn. 6:63) a fin de regenerarnos (Jn. 3:5; Tit. 3:5), que nos santifica (Ro. 15:16), nos renueva (Tit. 3:5), nos trasforma (2 Co. 3:18) y nos glorificará.

V. Antropología.

Creemos que el hombre es un ser tripartito, compuesto de: espíritu, alma y cuerpo (1 Ts. 5:23). El espíritu humano es el medio a través del cual el ser humano puede tener conciencia, comunión e intuición (conocimiento) de Dios. El alma es la parte del ser humano que siente, razona y actúa. Y el Cuerpo es el parte del ser humano que interactúa con el medio físico.

VI. Angelología.

Creemos que Satanás fue creado por Dios como un arcángel colmado de hermosura, pero que posteriormente se origino en él la maldad, y en su rebelión hacia Dios sedujo una tercera parte de los ángeles de Dios y a los seres preadámicos que existían en la tierra durante la creación original. Los primeros se convirtieron en lo que llamamos ángeles caídos, y los segundos, en lo que llamamos demonios. La Biblia es enfática al hacer distinción entre los ángeles caídos y los demonios (véase 1 Ti. 4:1). Satanás domina este mundo (Mt. 12:26; Jn. 12:31; Ef. 2:2; He. 2:14; 1 Jn. 2:15) y gobierna sobre el cómo su príncipe.

Creemos que los ángeles buenos son espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación (He. 1:14). Que se llenan de gozo cuando un pecador se arrepiente (Luc. 15:7,10), y que acampa alrededor de los que le temen, y los defiende (Sal. 34:7).

VII. Hamartología.

Creemos que el ser humano al pecar incurrió en dos grandes problemas: (1) Un problema objetivo o externo que tiene que ver con el hecho que el hombre quedo externamente excluido de la gloria de Dios, de Su santidad y de Su justicia y (2) un problema subjetivo o interno que tiene que ver con el hecho que el hombre incurrió al comer del árbol del conocimiento, ya que la vida satánica fue introducida en el hombre (véase la personificación del “pecado” que se hace en Ro. 7:17-21). De esta forma el pecado entro en la humanidad (Ro. 5:12) y con él la muerte (Ro. 6:23), asimismo el pecado trajo consigo no solamente consecuencia en el hombre, sino que también trajo consigo la vanidad y la esclavitud de corrupción a toda la creación (Ro. 8:20-21). Internamente, el alma del hombre fue corrompida llegando a ser la vida del alma (gr. psychên), es decir, el ‘yo’ del hombre, su cuerpo fue transmutado en la carne, la naturaleza de pecado (Ro. 8:3) y su espíritu fue amortecido (Ef. 2:1).

VIII. Soteriología.

Creemos que (1) el aspecto objetivo o externo de la obra salvadora que Dios efectúa tiene que ver con nuestra redención jurídica, es decir, con la redención, la limpieza y el perdón de pecados, la justificación, la reconciliación y la propiciación. (2) El aspecto subjetivo o interno de la obra salvadora que Dios efectúa, por su parte, tiene que ver con nuestra salvación orgánica (o en Su vida cf. Ro. 5:10), es decir, con la regeneración, la filiación, la santificación, la transformación, la renovación, la conformación a Su imagen y la glorificación en Su regreso.

Creemos que el propósito de Dios mostrado en la cumbre de la revelación divina es que Dios sea imparta en el hombre, a fin de que este sea hecho Dios en vida (1 Jn. 5:11-12) y naturaleza (2 P. 1:4), mas no en la Deidad. Esto quiere decir, que nosotros los creyentes participamos de los atributos comunicables de Dios, como lo son: Su amor, justicia, santidad, luz, y espiritualidad; pero nunca llegaremos a participar de Sus atributos incomunicables, los cuales son Su Deidad, y cuyo ejemplos de ello son: Su omnisciencia, omnipotencia, omnipresencia, eternidad, y el ser objeto de adoración.

IX. Eclesiología.

Creemos que la iglesia posee dos aspectos: uno universal y otro local. El aspecto local es el aspecto visible y práctico del aspecto universal.

Creemos que según la revelación del Nuevo Testamento únicamente debe existir una iglesia por cada localidad o ciudad. La misma no debe exceder los límites de esta, ni tampoco laborar en un área inferior a la misma.

Creemos que la iglesia es el Cuerpo de Cristo; como tal, ella no requiere de jerarquías o clase mediadora, como clero o laico, que la conviertan en una organización más que en lo que realmente ella es; es decir, un organismo vivo. La iglesia no es híbrida, en el sentido de creer que es parte organismo y parte organización; sino que Dios ha determinado que ella es enteramente un organismo vivo que se nutre de Dios como Su vida. Si establecemos jerarquías en la iglesia, colocando a un solo hombre que gobierne la iglesia y que sea el único que este enteramente entregado a la obra del Señor, y no mediante un grupo de ancianos o presbíteros que sobrevean por ella, erramos al blanco de la economía de Dios, puesto que en primer lugar, usurpamos el lugar que Cristo tiene como Cabeza única del Cuerpo universal y local; y a su vez, anulamos la función que cada uno de los santos (Ef. 4:11-13) tiene como rey, profeta y sacerdote; y convertimos a la iglesia en una empresa.

Creemos que en el aspecto local de la iglesia no existe tal cosa como una “iglesia central” o “iglesia madre”; sino que cada localidad es independiente una de la otra, y no posee ningún tipo de injerencia por parte de una segunda. Se ha de hacer la clara diferenciación que existe entre la vida de iglesia dentro de cada localidad, y la obra del ministerio. Por el lado de la obra, existe un centro de labor, el cual es una localidad específica, en el libro de los Hechos de los apóstoles estas localidades especificas o especiales eran la localidad en Jerusalén para el mundo judío, y la localidad de Antioquía para el mundo gentil. Pero aunque eran localidades especiales para la obra; no obstante, no injerían en la vida de iglesia en otras localidades, pues su línea era la obra, no la vida de iglesia como tal.

Creemos que la edificación de la iglesia se lleva a cabo de dos formas: (1) indirecta, mediante las personas dotadas de Efesios 4:11, y (2) otra directa, mediante los santos perfeccionados de Efesios 4:12, en quienes Cristo sea formado plenamente (Gá. 4:19).

X. Escatología.

Creemos que Cristo volverá por segunda vez. (1) Con relación a la iglesia, para arrebatarles o resucitarles, según sea el caso; para llevar a cabo Su tribunal en los aires; para celebrar las bodas del Cordero; para traer la manifestación del reino de los cielos en Su reino milenario y para introducimos en la gloria del cielo nuevo y la tierra nueva, cuyo centro será la Nueva Jerusalén, la esposa del Cordero. (2) Con relación a las naciones, para traer juicio sobre las naciones rebeldes, y para mostrar misericordia con aquellas naciones que se encuentren tanto en el reino milenario como en el cielo nuevo y la tierra nueva. (3) Con relación a Israel para cumplir el pacto davídico. (4) Con relación a Satanás, para traer la ejecución del juicio de Dios sobre él, sobre el anticristo y sobre el falso profeta.

XI. La Nueva Jerusalén.

Creemos que el deseo de Dios en Su economía o plan es que el hombre sea uno con El (1 Co. 6:17). La consumación plena de este propósito hallara su cumplimiento pleno en la Nueva Jerusalén (Ap. 21:9-27), la cual no es una mansión material o física, sino un organismo vivo y consumado.






CONCLUSIÓN.

Esta es la esencia de la fe que creemos, y más que nuestra fe, esta es nuestra norma de vida. Esperamos que todos los comentarios que acá encuentre sean un rico suministro de parte del Señor para su vida, y que asimismo, estos logren llevarnos a una edificación, no personal, sino más bien a una edificación corporativa, la cual es el deseo del corazón de Dios.


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2 comentarios:

  1. Dios les bendiga grandemente.
    me gustaría que publicaran: "La morada, la llenura y el bautismo en el Espíritu Santo". gracias

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  2. Amados en Cristo: les suplico indicarme la contraseña de los libros para trasladarlos a archivo WORD, por favor.

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