Habiéndole puesto
Dios al hombre el nombre de Adán, que significa tierra rojiza, Adán le puso
ahora a la mujer el nombre de Eva, que quiere decir vida. Así Adán lleva el
nombre del cuerpo mortal; Eva, del alma viviente. La razón es: porque era ella
madre de todos los vivientes, es decir, de toda la humanidad futura. Antes la
había llamado Ishah = varona, en su función de esposa, ahora la llama Eva =
vida, en su función de madre. Ahora bien:
1. Si esto se hizo
por dirección divina, fue una muestra del favor de Dios, y un sello de su pacto
con la humanidad y una seguridad que les otorgaba del carácter irreversible de
aquella bendición que les dio en un principio: Fructificad y multiplicaos. Era
igualmente una confirmación de la promesa hecha ahora, de que la simiente de la
mujer, de esta mujer, habría de herir y aplastar la cabeza de la serpiente.
2. Si lo hizo Adán de
su propia iniciativa, fue una señal de su fe en la palabra de Dios: (A) En la
bendición que incluía un perdón, al dejar con vida a tales pecadores para que
fueran los padres de todo viviente; (B) En la bendición que incluía la promesa
de un Redentor, la simiente prometida, a la cual parecía aludir Adán, al llamar
a su mujer Eva, madre de todos los vivientes, precisamente cuando acababa de
constituirse, por el pecado, en madre de todos los mortales.