Génesis Introducción

Tenemos ante nosotros la Santa Biblia. La llamamos el libro, por ser sin comparación, el mejor libro que se ha escrito, el libro de los libros. La llamamos el libro santo, porque fue escrito por hombres santos, e inspirado por el Espíritu Santo. Las grandezas de la ley de Dios y del Evangelio están aquí escritas para nosotros, a fin de que puedan ser transmitidas a distantes lugares y épocas con mayor pureza e integridad que las que sería posible obtener por un mero informe o por tradición. Esta es la «lámpara que alumbra en un lugar oscuro» (2 P. 1:19), y ciertamente sería este mundo un lugar oscuro sin la Biblia.


Comenzaremos por aquella parte de la Biblia que llamamos el Antiguo Testamento. Se llama testamento, o pacto (gr. diatheke), porque es una declaración inalterable de la voluntad de Dios con relación al hombre de un modo federal, y tiene toda su fuerza por virtud de la sangre del gran Mediador, el cordero sin mancha ni contaminación, ya provisto desde antes de la fundación del mundo (1 P. 1:19-20). Decimos Antiguo Testamento, en contraste con el Nuevo, que lo corona y perfecciona al suministrarnos aquella mejor esperanza, que ya estaba tipificada y profetizada en el Antiguo. El Antiguo Testamento distribuido en tres partes: la Ley, los profetas y los salmos, el Pentateuco contiene la Ley.


En fin, tenemos ahora ante nuestros ojos el primero y más largo de esos cinco libros, que llamamos Génesis, escrito, según se cree cuando Moisés estaba en Madián, para instrucción y consuelo de sus hermanos hebreos, pero yo opino más bien que lo escribió en el desierto, después de estar en el monte con Dios, pues allí recibió probablemente las necesarias instrucciones para escribirlo. Génesis es un término griego, que significa origen o preparación: es una historia de los orígenes-la creación del mundo, la entrada del pecado y de la muerte en él, la invención de las artes, el surgir de las naciones, y especialmente la implantación de la sociedad religiosa y el estado en que ésta se encontraba en sus primeros tiempos-. Es también una historia de las generaciones de Adán, Noé, Abraham, etc. El comienzo del Nuevo Testamento es también Génesis (Mt. 1:1): «Bíblos genéseos», el libro de la génesis, o generación, de Jesucristo. Bendito sea Dios por tal libro, que nos muestra el remedio, al par que este otro nos abre la herida. ¡Señor, abre nuestros ojos, para que podamos ver las maravillas, tanto de tu Ley como de tu Evangelio!