El acróstico hebreo
consiste de un arreglo de estrofas cuyas primeras palabras comienzan con las
letras del alfabeto hebreo en orden alfabético. Los Salmos 9, 10, 25, 34, 37,
111, 112, 119 y 145 usan este arreglo poético, además de las otras
características de la poesía hebrea. Sin embargo, los versos reunidos bajo una
sola letra del alfabeto, usualmente son dichos aislados, sin conexión entre uno
y otro, más que un tema general.
Nótese especialmente
que el Salmo 119 está dividido en grupos de ocho versículos bajo las letras del
alfabeto hebreo, alfabéticamente: Alef, Bet, Guímel, Dálet, etcétera. Cada
versículo en su grupo comienza con la letra indicada. Este es el único caso
donde los editores han tenido a bien indicar la forma acróstica de algún Salmo.
Sin embargo, en la Versión Popular los editores no han hecho así: pusieron
números en lugar de las letras hebreas.
La mayor parte del
libro de Lamentaciones está escrita en el estilo acróstico.
El valor principal
del acróstico era para ayudar a la memorización del pasaje de Escritura. Otro
valor sería su forma artística. Sin embargo, estos dos valores se pierden por
completo en las traducciones.
PARA EL ESTUDIANTE
Analice los
siguientes textos, clasificando cada uno según el tipo de paralelismo que
contiene: Proverbios 21:30; 23:29, 30; 30:18–31; Eclesiastés 3:2–8; Isaías
60:17.
En cada uno de los
textos siguientes, nótese cuáles diferencias de interpretación resultan cuando
se reconoce la presencia de algún paralelismo: Oseas 6:6; Proverbios 4:25, 26;
8:10; Salmo 19:7–9; Jeremías 48:10.