Sería posible
clasificar este tipo de paralelismo como constructivo, por las nuevas ideas que
constantemente se agregan al pensamiento original. Pero porque las ideas
realmente no tienen relación entre sí, vamos a considerar este tipo de
paralelismo por separado. En él, el escritor comienza con palabras que
identifican para el lector una serie de ideas no relacionadas. En Proverbios
6:16–19 el escritor hace una lista de siete cosas odiadas por el Señor:
Seis cosas aborrece
Jehová,
Y aun siete abomina
su alma:
Los ojos altivos, la
lengua mentirosa,
Las manos
derramadoras de sangre inocente,
El corazón que
maquina pensamientos inicuos,
Los pies presurosos
para correr al mal,
El testigo falso que
habla mentiras,
Y el que siembra
discordia entre hermanos.
Sigue otro ejemplo:
La sanguijuela tiene
dos hijas que dicen: ¡Dame! ¡dame!
Tres cosas hay que
nunca se sacian:
Aun la cuarta nunca
dice: ¡Basta!
El Seol, la matriz
estéril,
La tierra que no se
sacia de aguas,
Y el fuego que jamás
dice: ¡Basta! (Proverbios 30:15, 16).