Génesis 1:29-30

La tercera parte de la obra del sexto día es una graciosa provisión de alimento para toda carne (Sal. 136:25).


I. Alimento para el hombre (v. 29). Hortalizas y frutas han de ser su comida. Ya ves aquí: 1. Algo que debería hacernos humildes. Como fuimos hechos de la tierra, así somos mantenidos de ella. Hay también una comida que permanece para vida eterna; el Señor nos la da siempre. 2. Algo que debería hacernos agradecidos. El Señor es para el cuerpo; de Él recibimos todos los bienes y las comodidades de esta vida. Él nos da todo para que lo disfrutemos largamente, no sólo lo necesario, sino en abundancia en cosas exquisitas y variadas, para ornamento y deleite. 3. Algo que debería hacernos sobrios y satisfechos con nuestra suerte. Si Dios nos da alimento suficiente para la vida, no pidamos, como el murmurador Israel, alimento para satisfacer nuestras concupiscencias (Sal. 78:18, comp. con Dn. 1:15).

II. Alimento para las bestias (v. 30). ¿Acaso tiene Dios cuidado de los bueyes? Sí, ciertamente Él provee alimento conveniente para ellos, y no sólo para los bueyes, sino que también los leoncillos y los jóvenes cuervos están al cuidado de Su providencia. Es como un gran amo de casa, extremadamente rico y generoso, que satisface el deseo de todo ser viviente. El que alimenta a sus pájaros no dejará morir de hambre a sus pequeñuelos.