En la ciudad de Sioux
City, Iowa, en 1952, un joven se quejó conmigo, diciendo que “las iglesias
modernistas enseñan que la Biblia contiene mucha poesía”. Para él, aquello era
lo mismo que afirmar que la Biblia no hablaría en serio si se expresara así. El
entendía que la poesía estaba compuesta de declaraciones hermosas pero
exageradas que no se deben tomar como la verdad.
Fue sólo con
dificultad que pude convencerlo de la realidad de la poesía en la Biblia: tuve
que enviarle a su pastor para confirmar lo que le había dicho.
El hecho de que la
verdad se expresa con frecuencia en forma poética no disminuye su valor; más
bien, las expresiones elegantes muchas veces sirven para estamparla más
hondamente en el alma de los lectores.
Uno de los principios
importantes de la interpretación, especialmente en cuanto se refiera al Antiguo
Testamento, es reconocer la presencia de la poesía en grandes porciones de él.
La división poética de nuestra Biblia se puede reconocer fácilmente; incluye
los libros de Job, Salmos, Proverbios, Eclesiastés y el Cantar de los Cantares.
El libro de Lamentaciones es completamente poético, aunque ha sido colocado
después de Jeremías, su autor, entre los libros proféticos.
Porque la estructura
poética de varias porciones de las Escrituras nos dan una clave para su
interpretación, este capítulo será dedicado al estudio de sus características.
La poesía de los
hebreos era diferente de la de la mayor parte de las naciones modernas en esto:
que el ritmo, la rima y la asonancia del verso moderno no aparecen en la poesía
hebrea sino como rasgos accidentales.
Estos ocurren
solamente en casos raros como curiosidades. Las características principales de
la poesía hebrea son éstas: (1) un estilo elevado y con ornato, (2) el uso de
palabras y formas gramaticales desusuales, y (3) especialmente, una forma
simétrica de expresión llamada paralelismo.
Es muy posible que la
poesía hebrea se originó en el hábito de los sabios viejos de las tribus que
enseñaban a sus hijos oralmente. (Véase Nehemías 21:27). Por medio de la
repetición de ideas usando palabras y frases diferentes, podían hacer más claro
su significado. Con la memorización de las tradiciones orales, el hábito sería
grabado en su mente y asociado con la sabiduría de sus antepasados.
Sea cual sea el
origen de la poesía hebrea, se prestaba magníficamente para la memorización de
las Escrituras. Escribiendo sobre este asunto, dice Anthony C. Deane:
El método principal
que usaban los rabinos para enseñar, era el de obligar a sus alumnos a aprender
de memoria pasajes de la Escritura, extractos de la Tradición, etc. Para ayudar
en este proceso, arreglaban las frases simétricamente, o las redactaban en
forma epigramática, para que se pudieran memorizar con mayor facilidad.
La característica
llamada paralelismo consiste en cierta correspondencia o contraste entre los
renglones de la poesía, con respecto a los pensamientos, el lenguaje, o las dos
cosas.
El hecho de que las
mismas ideas son repetidas en líneas sucesivas, con frecuencia ayuda en su
interpretación.
Por ejemplo, en
Génesis 3:3 leemos que la primera mujer repitió el mandamiento de Dios, como
sigue:
… dijo Dios: No
comeréis de él [el fruto], ni le tocaréis, para que no muráis.
Muchos intérpretes
entienden estas palabras como una exageración del mandamiento, como si agregara
algo que Dios no había dicho; porque no leemos que Dios dijo en ninguna parte:
“No le tocaréis.”
Si reconocemos que
las palabras de la mujer fueron expresadas poéticamente, no es probable que las
entendamos de esa manera. La segunda frase es solamente la explicación de la
primera: “No comeréis de él.” Las palabras “ni le tocaréis” significan lo
mismo. Aun en nuestro lenguaje moderno podemos decirle al niño:—No lo
toques—queriendo decir: “No lo comas, no lo hurtes, no lo molestes, no juegues
con él” o cualquiera cosa que indique el contexto.
El paralelismo se
clasifica de varias maneras. Un diccionario menciona siete tipos: sinónimo,
antitético, sintético, introvertido, palilógico, climáctico y rítmico. Otro agrega
comparativo y progresivo. Algunos de estos términos significan la misma cosa y
otros parecen ser innecesarios. Para nuestro propósito vamos a examinar cinco
tipos importantes del paralelismo.