En contraste con la
adivinanza, el enigma es una verdad propuesta en lenguaje oscuro con el fin
inmediato de ocultar esa verdad; pero para despertar más tarde la mente para
meditar en su significado.
Comúnmente, si no
siempre, el enigma bíblico tiene el propósito de presentar una verdad
espiritual; nunca se habla con el fin de divertir a sus oyentes. Por esta razón
será conveniente tener presente la diferencia entre el enigma y la adivinanza,
aunque la Biblia no siempre distingue entre los dos, usando una palabra
especial para cada uno. La palabra hebrea es chiydah, que significa un dicho
oscuro, una cuestión difícil, un proverbio y una adivinanza (Nehemías 12:8). La
palabra griega que la traduce es paroimía, un dicho hábil o pretencioso, un
proverbio o un refrán figurado (Juan 16:25, 29).
Lucas 22:36, antes
mencionado como dicho parabólico, contiene dos enigmas:
Y les dijo: Pues
ahora, el que tiene bolsa, tómela, y también la alforja; y el que no tiene
espada, venda su capa y compre una.
Durante la primera
parte de su ministerio Jesús había enviado sus discípulos a predicar solamente
entre los judíos; podrían esperar que la gente les diera comida y hospedaje en
vista de que eran mensajeros del reino de Dios. En tal caso, no tenían que
preocuparse por pagar sus gastos. Pero ahora debían llevar tanto una bolsa de dinero
como su alforja de provisiones. Iban a predicar entre gente enemiga del
evangelio; aunque por el momento, esta verdad tenía que ser oculta. Para que no
la entendieran en ese momento, Jesús se la dijo usando lenguaje enigmático.
También les dijo que
los que no tenían espada, que vendieran su capa para comprarse una.
Pero ¿por qué comprar
una espada, ya que el mensaje del evangelio era de paz y no de violencia? ¿Y
por qué vender una parte necesaria de su ropa para comprarla? Aunque sabemos
que no hemos de usar la fuerza para predicar el evangelio, entendemos que los
creyentes tienen que enfrentar situaciones peligrosas y gente mala. Quizá este
enigma nos enseñe que el creyente debe estar preparado a defenderse; si es así,
debe ser siempre según la ley, tal como el apóstol Pablo demostró más tarde.
Aun así, el enigma no pierde todo su misterio, a pesar de esta resolución
posible.
Otro enigma se
encuentra en Juan 6:51:
Yo soy el pan vivo
que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y
el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.
Si ahora entendemos
que el Señor dio su vida en la cruz para salvarnos, y que comemos de él
espiritualmente por medio de la fe, estas eran verdades poco o nada
comprendidas cuando Jesús las dijo. Sin duda alguna, el Señor se expresó de
esta manera para despertar la mente de sus discípulos y hacer que procuraran
entender sus palabras. Como vemos en el v. 52, los judíos no las entendieron de
ninguna manera. Pero es claro que Juan, el autor del Evangelio, sí las entendió
cuando las incluyó para sus lectores.
En Juan 21:18, 19 hay
otro enigma. El estudiante no debe tener ninguna dificultad con él porque su
verdad principal se nos explica en el v. 19.